Manifiesto

En los últimos años la sociedad ha experimentado un cambio increíble en su relación con la tecnología y sus procesos de uso y fabricación. El movimiento que comenzó  Richard Stallman, hace más de 25 años, al crear la Free Software Foundation, dio paso a una floreciente cultura de desarrollo de software libre que ha ido creciendo hasta ocupar una parte fundamental en nuestra vida y una herramienta imprescindible para miles de empresas.

Pronto, la idea de que el conocimiento debía ser libre empezó a extenderse a otros sectores. La música, la literatura, el cine y el arte en general contaron desde 2001 con soporte legal en forma de licencias para poder difundir el conocimiento de una forma más libre, más participativa. Había nacido el concepto de Cultura Libre.

Como parte de esa cultura libre, algunos aficionados a la electrónica, ingenieros y técnicos comenzaron a publicar sus diseños electrónicos y software de control libremente, como una forma de ayudar a los demás y con la esperanza de que otros pudieran aprovechar el tiempo invertido en desarrollar el proyecto. También con el convencimiento de que muy probablemente las aportaciones de terceros mejorarían su diseño y de que, poco a poco, éste quedaría libre de fallos y con nuevas funcionalidades añadidas.

De forma paralela a este movimiento del Hardware Libre, se han ido creando a lo largo del mundo varias comunidades que abogan por una forma diferente de tecnología. Los grupos descontentos con las actuales limitaciones artificiales de la tecnología están tratando de mejorar y arreglar equipos electrónicos que son deliberadamente mal diseñados por algunas empresas tecnológicas. Movimientos como IFixIt, instructables y HackADay reflejan esta inquietud por conocer y poder arreglar los dispositivos que poseemos.

Pronto, y gracias a la proliferación de entornos de programación de microcontroladores sencillos como Arduino, de instrumentación electrónica avanzada, como la diseñada por Dangerous Prototypes o Gadget Factory y de impresoras 3D libres (RepRap y MakerBot), por mencionar sólo algunos proyectos libres, podremos disponer en casa de auténticas fábricas en miniatura para crear cualquier tecnología que nosotros mismos, o cualquier persona a lo largo del mundo, haya inventado y desarrollado.

Estamos, pues, ante una verdadera revolución tecnológica. Por primera vez en la historia, los ciudadanos de a pié disponemos de todas las herramientas para fabricar tecnología punta. Diseñada para durar, para ser mejorable, para compartirse, para disfrutarla. Nosotros hemos hecho una apuesta muy grande por este movimiento. ¿Te apuntas?